Somos la tercera generación de un proyecto que, sin saberlo, comenzó mi abuelo Rafael. Él era corredor, de los de antes, que hacían los tratos en las cafeteríaside y firmaban contratos con un apretón de manos. Siguió este proyecto mi padre, Rafael como su padre, pero él, ya titulado y colegiado.
Este testigo lo he recogido yo, Salvador, también Agente de la Propiedad Inmobiliaria colegiado. Tres generaciones de experiencia y amor por la profesión al servicio de todos ustedes.